
Se trataba de uno de los eventos tecnológicos más esperados. La presentación del Apple Watch en Berlín había estado precedida de un gran número de expectativas y rumores. Los de Cupertino se consolidaban así como una empresa más allá de la electrónica.
Y de pronto, en medio de los anuncios del reloj inteligente y el nuevo MacBook, Apple se sacaba de la manga una carta inesperada. Un as que puede convertir a la compañía de Tim Cook en referente de la investigación biomédica. La empresa de la manzana presentaba el Research Kit, un proyecto open-source que pretende impulsar los descubrimientos en el campo de la salud.
Como explicaron durante la presentación, la plataforma Research Kit se basa en una idea muy sencilla. Si hay 700 millones de personas en el mundo que utilizan un iPhone, ¿por qué no involucrarlas en la mejora de la investigación médica?
Apple no lo niega: Research Kit es un proyecto enfocado en el ámbito de la ciencia ciudadana. Pero no es un proyecto más. El enorme número de usuarios de sus dispositivos puede acelerar los resultados de la investigación. Y es que los sensores y el hardware que presenta el iPhone pueden permitirnos detectar patrones de salud, que nos sirvan a su vez como pistas para el diagnóstico de enfermedades.
